Desde que nació Eileen Romero, fue una niña sumamente frágil, no porque se enfermara con frecuencia, sino porque sus huesitos eran prácticamente de cristal. Ella, sufría dolorosas fracturas y la ciencia no le daba buenas noticias. Pero eso, nunc...
Cada persona que sufre siente que no hay dolor más grande que el propio. Pero, ¿existirá algo más terrible que perder a un hijo recién nacido? No son pocas las personas que pierden la fe en circunstancias como estas...